Por: Mauricio Estrada
Segundos, solo segundos, pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte, y en ese breve espacio de tiempo las decisiones que se tomen pueden significar mucho....
Así reflexiona Ángel Flores, un joven paramédico de la Cruz Verde de Monterrey, quien ha estado en situaciones difíciles, de mucho riesgo para él y para otros compañeros y "civiles", como les llama a las personas envueltas en accidentes de todo tipo.
En entrevista, el socorrista cuenta que "cuando uno llega a los accidentes de autos, incendios, o balaceras, por decirte algunos casos, el entrenamiento es la diferencia entre lograr salvar a una persona herida, o verla morir ahí mismo o llegando al hospital.
"Con poco tiempo para pensar, uno debe de tomar las decisiones que considere correctas para poder brindar los primeros auxilios al herido o herida. Esa es la delgada línea entre la vida y la muerte", comenta con seriedad Flores.
El joven paramédico esta asignado en estos días a brindar atención a los paseantes del Parque Fundidora en donde se lleva con motivo del Forum Universal de las Culturas Monterrey 2007, y la plática con él se hace en el puesto de auxilio que se instaló en ese lugar.
Aclara que ya no se les llama socorristas, como antes se les conocía, sino como técnico en urgencias médicas, egresado de la academia de la Cruz Verde Monterrey.
Antes, recuerda, a los 15 años de edad empezó como voluntario en Protección Civil del Estado, en donde estuvo aproximadamente 7 años, y después brincó a la Cruz Verde.
Agrega que los paramédicos deben de tener un perfil, una una actitud y aptitud de servicio a la comunidad, ya que entran un promedio de 80 personas al curso y solo lo terminan unos 10 ó 12 personas.
"Todos piensan que pueden ser paramédico bueno se salen y se dan cuenta de que no es lo suyo, y a otros cuando los observamos, nosotros mismos les decimos que esto no es para ellos", comenta Ángel.
Al preguntarle qué emociones le deja el llegar y ver un accidente, responde trata de pensar con objetividad, de mostrarse duro para así poder hacer el trabajo.
"En el lugar hay que ser frío, si yo me pongo a sentir algo por una persona, que claro que lo sentimos, no somos piedra pero después no voy a poder atenderlo bien, entonces eso se lo dejo para después del accidente".
Dice que a él no ha quedado en shock, ante un caso difícil, pero relata que otros paramédicos si se han quedado "acalambrados":
"Gracias a Dios a mi no me ha pasado, pero a otros dos compañeros si les pasó. Vamos a un accidente y se dan cuenta que son familiares de ellos y al principio les decimos a Transito que nos ayuden a detenerlo para que se tranquilice y después ya que el paramédico se tranquiles lo dejan que haga su trabajo de la manera que debe de ser".
Señala que en el caso, por ejemplo, de un accidente de camión de pasajeros, se utiliza la técnica Trash que consiste en preguntarles que levanten la mano los que pueden caminar, Si ellos levantan la mano significa que están concientes y que pueden bajar, así que ellos los bajamos con cuidado.
"Después nos vamos con los que no respondieron o no pudieron levantar la mano y son las que necesitan atenderse primero. Esta técnica no la enseñan en un curso especial".
También detalla que en si estamos en un lugar retirado cono un carreterazo, y por ejemplo tenemos tres personas heridas y una esta con muy pocos signos vitales, otra que esta muy grave y otra solamente lastimada, tenemos que "fríamente llevarnos al que esta muy grave ya que el que tiene pocos signos vitales, sabemos que tiene muchas posibilidades de morir en el camino, y es perdida de tiempo y equipo. Así que decidimos en ese momento llevarnos a quien esta grave primero".
Recuerda el hecho de que al principio su familia no le gustaba el oficio que escogió, y esto fue una situación personal difícil, pero con el tiempo y gracias al empeño que le puso, lo aceptaron, aunque de cuando en cuando uno que otro familiar le pregunta sino piensa cambiar de empleo.
"la verdad a mi me encanta esto, me apasiona. Yo tuve la oportunidad de estudiar contador publico pero no sé, no siento que lo mió sea estar sentado en una oficina. Pienso que lo mió es estar en la calle ayudando a la gente, dando ideas de cómo mejorar y capacitar a nuevos paramédicos para ser más profesionales".
Y la gratificación personal que reciben, más allá del salario que les puedan pagar, es mucha:
"Pues nos a tocado después de dos o tres semanas llegan los pacientes y nos agradecen por haberlos ayudado y nos felicitan. Esto es la mejor recompensa que un paramédico puede tener, y es uno de mis objetivos como coordinador operativo es que todos estemos en el mismo lugar y poder atender el paciente la mejor manera posible", enfatiza el entrevistado.
LA PROFESIONALIZACION AYUDA A TODOS
Como coordinador operativo e instructor, Ángel Flores tiene que estar en constante actualización
Da como ejemplo el curso que concluyó hace unos días, impartido por paramédicos franceses, y que fueron de 18 horas en dos días así que esta pesadito pero me dieron ya mi acreditación y todo muy bien.
La experiencia profesional y la capacitación es lo que ayuda al paramédico a salir adelante en los casos más difíciles, afirma.
"Un suceso que mas causo mucha impresión y que me quedó grabado para siempre fue un accidente en la avenida Lázaro Cárdenas y en ese tiempo en lo que era de operación coordinativa y fui a supervisar a la gente de la Estancuela,
"Iba a la altura de Valle Oriente y a la hora que reportan un choque pedí autorización para llegar ahí yo dure unos 4 minutos en llegar ahí porque había mucho trafico, Había oficiales de Transito por el sentido contrario, así que me fui por en sentido contrario y cuando llego, esta un carro en llamas y dos personas afuera totalmente quemadas sobre la banqueta".
Descendió de la ambulancia con el botiquín y empezó a dar los primeros auxilios, mientras reportaba a la Central para pedir más ambulancias.
"Se decía que había dos personas mas; uno de los heridos, preguntaba que dónde estaban sus amigos, y yo les decía que ahí estaban al lado, y dice no venia con otros dos y la gente me decía que había dos mas adentro de la camioneta, pero por estar atendiendo al herido no les puse atención". Recuerda.
Afirma que la prioridad era abocarnos a los dos que estaban afuera, Nosotros la hacemos de psicólogos, doctores, amigos. Ellos tenia quemaduras del tercer grado en el 75 por ciento de su cuerpo y por eso los atendimos, para que después llegarán las ambulancias, mientras los bomberos y el personal de Protección Civil hacia lo suyo. Ya empaquetamos (así les dicen cuando se les dieron los primeros auxilios), los mandamos al hospital para su valoración medica".
Pero lo más difícil, explica, fue cuando los bomberos apagaron el carro, y ahí se veían las dos personas calcinada en el interior. Y más cuando llegaron muchos jóvenes de 15 ó 16 años y preguntaban que donde habían llevado a las cuatro personas y pues les tienes que informar que solo atendimos a dos.
"Llegaron mas familiares y al preguntarme que cómo estaban y pues entras en una etapa de preocupación y darles la mala noticia de que habían fallecido dos de los menores calcinados", agrega con voz temblorosa, recordando el suceso.
Nos comenta que si creen en dios y que tiene un crucifijo que el dio su hermana que nunca se quita.
"Y es que uno no sabe si a regresar a casa, ya que nunca sabes si estas ahí parado en la calle atendiendo a alguien y pues automovilistas sin precaución chocan contra las ambulancias, o si alguna unidad se puede ponchar una llanta y con las altas velocidades muchas cosas pueden pasar. Por eso siempre me encomiendo a la voluntad de Dios". Concluye.