200 pesitos a nadie le caen mal
Por: Suzett Montesinos
Las historias que un taxista puede contar son muchas, diariamente cientos de personas suben a su vehículo y mientras transcurren los kilómetros y el taxímetro anuncia la cuota, las palabras de los pasajeros fluyen y se quedan en la memoria del conductor.
José Reyna es un joven de 32 años, que se dedica a la "ruletada" desde hace cinco años, la necesidad de mantener a su esposa Noralba y a sus dos pequeños hijos lo obliga a subir a su taxi para cumplir con sus obligaciones como jefe de familia.
Hasta altas horas de la madrugada "El mariguas" como le dicen sus amigos, recorre las calles de Monterrey en busca de alguna "carrera buena" para pagar el alquiler de coche y llevar algo de dinero a la casa.
A partir de las ocho de la noche, se escucha en alguna calle de la colonia "sierra ventana", el rugir del encendido del motor de un viejo bocho que se caracteriza por que en el parabrisas lleva la frase "exclusivo señoritas".
Este carro, aunque simboliza su herramienta de trabajo, también representa el motivo de varias discusiones fuertes con su esposa, "Nora me dejó en dos ocasiones por que no le gustaba que trabajara hasta la madrugada, ya que llegaba y dormía todo el día y por lo mismo casi no veía a mi familia" comentó.
Este no es el único problema al que se ha enfrentado, cada noche está expuesto a asaltos y a las "liebres" que el describe como los pasajeros que se bajan y corren antes de pagar lo que marco el taxímetro , pero lo mas comun es "a lo que más le saca uno es a que le quiebren un vidrio, por que pierde el día de trabajo".
Aunque estos problemas son comunes, también se ve expuesto a la solicitud de algunas personas de pagar la carrera no con dinero, sino con favores sexuales, a lo que según comenta el taxista , a accedido en varias ocasiones.
"Las chavas que se suben adelante es porque no traen dinero para pagar ,y pues de que se vayan en blanco como liebres, mejor que se vengan para acá" comenta mientras sonríe con una clara lujuria en su rostro reflejada por el retrovisor.
Pero no solamente a accedido a este tipo de favores, mientras tomaba un trago de su cerveza y después de varias horas de plática, José reveló algo que según sus propias palabras es muy común entre los taxistas:
"Pues 200 pesitos a nadie le caen mal", comentó mientras movía las manos incesantemente y agachaba la cabeza como denotando la vergüenza que le producía el recordar lo sucedido.
Relató que un sábado en la noche le hizo la parada un chavo medio llenito, le pidió que lo llevara a una casa en la colonia Cañada Blanca, mientras se dirigían al destino notó que este se le quedaba viendo mucho y por lo mismo el taxixta le preguntó que si tenía algún problema, a lo que el joven respondió: "no, es que me gusta lo que traes entre las piernas".
Aunque el chofer del taxi se sorprendió ante tal afirmación, le siguió "el juego" y decidió acceder a las peticiones del "jotito", con la justificación de que a veces el trabajo "está muy flojo y no alcanza para llevar la papa a la casa".
Mientras recorría la cuidad y entre frases como: "Está bien rica y calientita, déjame te doy unos besitos papi" el ruletero comentó que solo pensaba en el dinero extra que podría llevar a su hogar.
Después de relatar su encuentro con el homosexual, el Sr. Reyna justificó sus actos, diciendo que entre taxistas es común que se den un "chance" con los maricones por 200 pesos , o 500, si quieren todo el servicio.
Aunque esta práctica no es de la única que sacan dinero extra, "ahora con el Fórum los empresarios que vienen de otras ciudades, me piden mucho que los lleve a los Table Dance y me dan muy buena propina".
En estas fechas con la llegada de los turistas para los eventos del Fórum Universal de las culturas José Reyna aseguró que, es una época en que puede hacer el colchoncito para cuando no haya tanto trabajo.
"Hay que ahorrar para cuando vengan tiempos de hambre y no haya muchas carreras" Concluyó.




Comentarios sobre 200 pesitos a nadie le caen mal
elreportaje esta buenisimo , esto te lo imaginas pero nunca se te ocurre que factiblemente pase y tan seguido como algo cotideano
felicidades zusy ta chido el reportaje.